Las exhibiciones se realizan todos los miércoles desde abril hasta setiembre, a las 17 horas en la sala de proyecciones del Teatro Solís (ubicada en el subsuelo) Los materiales son el registro de obras de teatro independiente aportados por el archivo de la Mediateca de Plataforma. El cronograma de este mes será:
Miércoles 9: "We are fantastic", director: Jorge Esmoris / BCG (1h 27min)
Miércoles 16: "Putrefashion", director: Tabaré Rivero / Tabaré Rivero (60 min)
Miércoles 23: "Los muertos", director: Tabaré Rivero / Florencio Sánchez (60 min)
Miércoles 30: "Querido lobo", directora: Nelly Goitiño /Roger Vitrac (75 min)
7 de abril de 2008
19 de marzo de 2008
Zapatos Andaluces: (Des)Ilusiones de un clown
Desarrollando el mito de la doble cara del clown, que esconde alegría y tristeza bajo su gruesa capa de maquillaje -The Show Must Go On tararea el personaje al comienzo de la obra-, la autora Laura Echenique intenta explorar en los altibajos emotivos que le permite su personaje. Es al concentrarse en ellos cuando el texto logra sus fortalezas, pues flaquea al dejar entrever, por momentos solapado, un planteo superfluo del arte y su valor de cambio desvirtuado por estas épocas.
La puesta en escena de María Dodera toma esos contrastes interiores y los enfrenta con el exterior resaltando el juego de la ilusión escénica. Refleja a través de los elementos dispuestos alrededor de su personaje la dualidad psíquica propuesta en el texto. Las tonalidades frías del vestuario (verde, azul) y el telón de fondo generan un choque visual perfecto con las pocas luminarias rojas dispuestas.
Any nació para el escenario y lo transforma en su espacio-refugio.Un despliegue de trucos de magia naturalmente resueltos por Anselmi, colocan al personaje en el lugar de lo posible y manejable por él, ese espacio de fantasía que lo rescata y que, al entretener, consigue también la catarsis del espectador. Como una perfecta showoman circense, Susana Anselmi (ganadora del premio Florencio 2007 como mejor actriz) canta y toca un acordeón, recorre en sus movimientos todo el escenario, y se convierte en ilusionista, logrando que su público se involucre y le responda con sus aplausos en los momentos oportunos.
Luego de ser representada en la sala off del Teatro Metro y de presentarse en el Segundo Festival
Internacional de Teatro Unipersonal del Uruguay (F.I.T.U.U.), Zapatos Andaluces se repone en cuatro funciones en la Sala uno del Teatro Circular. Una nueva oportunidad para disfrutar de un unipersonal que es de ida y de vuelta: en el que el personaje se entrega a la escena y la actriz entrega todo de sí para su personaje y su público, logrando manipular esa realidad espectacular en la que es el centro.
Internacional de Teatro Unipersonal del Uruguay (F.I.T.U.U.), Zapatos Andaluces se repone en cuatro funciones en la Sala uno del Teatro Circular.
Texto: Laura Echenique (ganadora de un premio de los Fondos Concursables 2007 del MEC)
Dirección: María Dodera
En cartel: Sala Uno del Teatro Circular. Viernes de Marzo 21:30 hs.
22 de febrero de 2008
Estrenos para el 2008
Como nueva directora asociada a la Compañía de artes escénicas contemporáneas Complot está ensayando la obra Una lluvia Irlandesa del autor español Josep Pere Peyró. El estreno está previsto para el mes de junio en el espacio escénico de la vieja Farmacia Solís , al regreso de Percovich de París, hacia donde viajará para la presentación de su obra Extraviada en el Theatre Ouvert. El blog con los detalles de los ensayos es marianapercovich2.blogspot.com
12 de febrero de 2008
Las presidentas: Las grandezas de la miseria
Marianella Morena (*)
Decadencia. Los efectos de un contexto social en declive recorren los diálogos y monólogos de Erna, Greta y María, las tres ancianas que desde sus bajezas, miserias y delirios ansían proyectarse en un futuro de patéticas grandezas. El texto del austríaco Werner Schwab abunda en ironías para reflejar, desde la clase baja, la organización jerárquica de una sociedad atravesada por la decadencia moral.
En las historias de estos tres personajes tan dispares hay un lastre que se carga, más allá de la profunda soledad que las atormenta. Greta recuerda su pasado lujurioso y hoy sólo puede aferrarse a la compañía de su perrita, Erna es una viuda beata cuya ocupación principal es intentar llegar al máximo del ahorro y María se dedica a limpiar inodoros atascados con la virtud de realizarlo sin guantes. En la discusión de sus preocupaciones, Las presidentas intentan priorizar la importancia de cada una de sus decadentes vidas, para escapar de la depresión, no siempre tomando en cuenta a los demás.
Ciertos rasgos autobiográficos invaden el texto. Schwab fue hijo de madre soltera y católica, que realizaba tareas domésticas para ganarse la vida. Su padre, desconocido para él, fue miembro de las fuerzas nazis. Depresivo, murió el 31 de diciembre de 1993 por un coma alcohólico. Bajo esa mirada autodestructiva Las presidentas es un texto cargado de desesperanzas, de ilusiones truncas y sinsentidos.
En la construcción de un espacio y un tiempo derruido el autor utiliza un lenguaje provocador que, para muchos, resulta un tanto revulsivo en tanto que apela a crear imágenes mentales del excremento humano. Es a través de esa metáfora que Schwab logró expresar de forma rotunda su interpretación acerca de una sociedad que consideraba putrefacta, por su pasado y por su presente.
Dramas Fecales. La obra fue estrenada en Viena en 1990 y recibida como una reacción contra al teatro bienpensante que se estrenaba por esa época en Europa. Junto a Exterminio, Exceso de peso y Mi cara de perro conforma los dramas fecales, que hablan de la mezquindad interna que tarde o temprano surge en los humanos. Como escultor Schwab realizó varios collages en los que usaba desechos humanos, dejando de lado las apariencias y transformando a lo culturalmente inmundo en materia de arte, como principal método de provocación. En Las Presidentas mediante el humor negro, explora la hipocresía de una sociedad generadora de inmundicia que intenta ocultar, como la engendradora de un pasado nazi no aceptado y, por tanto, nunca reconocido.
La puesta en escena de la directora Marianella Morena sigue el camino de esa provocación, al realizarla en la sala UnderMovie del Montevideo Shopping, y al contar con tres actores de trayectoria integrantes del elenco oficial: Estela Medina, Gloria Demassi y Levón, encarnando a estos personajes bizarros y perturbadores. La sorpresa constante que genera este texto duro que apunta al choque con el receptor se ve alivianada por escenas de un humor paródico e irónico que en el fondo resalta el patetismo de las situaciones representadas. Ese cambio drástico de tono es el que se sugiere desde la elección de una sala teatral en el entorno pulcro de un shopping para la puesta de una obra escatológica, y de la elaboración de una escenografía detallista y lineal como contexto de una historia que refiere constantemente a imágenes abyectas y no homogéneas.
Es que cada texto elegido y trabajado por Marianella Morena saca de lugar de alguna forma al espectador: recordemos las puestas de Resiliencia (actualmente en cartel en el Teatro El Galpón), Los últimos Sánchez, Elena Quinteros, presente o Don Juan, el lugar del beso. En un enero aletargado, Las Presidentas representa una postura artística alejada de todo conformismo. A la dirección se suma la entrega actoral que pone sobre los hombros la dureza de lo dicho.
Redención. Delante de un telón tres sillas servirán de ubicación-podio en las que, a modo de juego, los personajes se irán alternando en la presentación de sus historias personales, en una lucha por la imposición. Como segundo espacio una cocina de ambientación sombría será el marco de una nueva ficción imaginada por Erna, Greta y María, acompañadas por los espectadores. En esa cocina, espacio privado asociado a la sumisión, las tres ancianas se proyectan y sueñan a través de su discurso en pos de una añorada redención. Mientras Erna y Greta, más carnales, añoran una historia de amor de película, María sólo espera ser reconocida socialmente por su mérito de limpiar los desechos de los demás. Un entorno místico-religioso rige su discurso y se traslada al de las otras. Como una norma más en el conjunto de valores sociales hipócritas, lo religioso es entendido como un medio hacia la posible purificación, que nunca llega. Y es que las heridas descritas no cesan de sangrar.
Los relatos se alternan, chocan, se superponen y luchan por imponerse. Así, la redención esperada no se alcanza y culmina en la destrucción, en un giro final que sigue el tono sorpresivo de un texto que moviliza aún después de abandonar la sala.
(*)La palabra está de duelo. Disertación en el I Coloquio Nacional de Teatro. Pág 381, Teatro rioplatense. Cuerpo, palabra, imagen, Roger Mirza (ed), Montevideo, 2007.
Texto: Werner Schwab
Dirección: Marianella Morena
En cartel: Viernes y Sábados 22 :00 hs. Domingos 20 :00 hs, Sala Undermovie Montevideo Shopping
31 de enero de 2008
Un hombre bueno en una historia terrible: Los testigos silenciosos
El elenco, bajo la supervisión de Elisa Contreras, realizó esta adaptación libre de dos obras de Florencio Sánchez: Nuestros hijos y Los derechos de la salud. Ambas piezas poseen un hilo conductor claro: los secretos a voces de típicas familias burguesas de comienzos del S XX. En un escenario armado para esta representación, casi oculto en el primer piso del Palacio Salvo, el director Mario Ferreira logró escenificar estas historias familiares acalladas, a la vista de actores y público como testigos silenciosos.
El interés de Florencio Sánchez en escribir sobre los dramas cotidianos hace que estos textos de comienzos del novecientos no nos parezcan tan lejanos. Ferreira los acerca aun más al construir un ambiente íntimo, de cercanías físicas y emotivas, respetando el naturalismo típico de la dramaturgia de Sánchez. La escenografía y el vestuario son austeros, algunos pilares de diarios desordenados servirán de butacas para los actores. Sus presencias, silenciosas, no abandonarán nunca el espacio escénico. Mientras se desarrolla la acción entre algunos personajes, los demás se mantendrán pasivos, sentados, callados, pero presenciando lo ocurrido. Más allá de los diálogos, su silencio profundo (sólo quebrado por algunos momentos de música) materializa la sensación de lo forzosamente oculto.
Textos: Florencio Sánchez
Dirección: Mario Ferreira
El interés de Florencio Sánchez en escribir sobre los dramas cotidianos hace que estos textos de comienzos del novecientos no nos parezcan tan lejanos. Ferreira los acerca aun más al construir un ambiente íntimo, de cercanías físicas y emotivas, respetando el naturalismo típico de la dramaturgia de Sánchez. La escenografía y el vestuario son austeros, algunos pilares de diarios desordenados servirán de butacas para los actores. Sus presencias, silenciosas, no abandonarán nunca el espacio escénico. Mientras se desarrolla la acción entre algunos personajes, los demás se mantendrán pasivos, sentados, callados, pero presenciando lo ocurrido. Más allá de los diálogos, su silencio profundo (sólo quebrado por algunos momentos de música) materializa la sensación de lo forzosamente oculto.
En la búsqueda de una continuidad entre el público y la acción, las butacas se encuentran a los lados del escenario, enfrentadas, con la disposición de un tribunal que también observa y juzga. Las miradas se centran en la escena, pero se cruzan de lado a lado, de modo que todos los presentes están a la vista. La parilla de luces cambia estratégicamente su ubicación superior tradicional, para iluminar a los personajes desde los costados con una fuerte luz blanca que los apuntala, remarcando la posición del acusado que testifica. En los diálogos la reflexión es sobre los derechos, en los que todos están incluidos. Ferreira logra una puesta que sigue la búsqueda de esa universalidad añorada en los textos de Sánchez.
En ambas obras existe un elemento disfuncional al interior de la familia clase media: la joven embarazada fuera del matrimonio y la esposa portadora de una enfermedad incurable. Ambas siembran el desequilibrio y despiertan los prejuicios del mundo exterior, mientras añoran desesperadamente la protección. El trabajo actoral desplegado por Alejandra Wolff (la esposa enferma) y Sandra Américo (la joven embarazada) está cargado de una contundente dureza emotiva y alcanza la representación exacta de ese desequilibrio. Los acercamientos y contactos físicos hacia estos personajes se polarizan entre los puñetazos y el abrazo protector. Y es que en el planteo, donde el cuestionamiento del statu quo está en la base de sus situaciones personales, las decisiones individuales juzgarán hacia qué polo afiliarse.
En ese proceso de enjuiciamiento otro testigo omnipresente ocupa el rol de espejo de la realidad y de la mirada externa: la prensa. En Nuestros hijos las noticias policiales despiertan la reflexión del padre de familia sobre la nueva situación social de los hijos nacidos fuera del matrimonio, y en la puesta escénica -como pilares- los diarios organizan y rigen el movimiento de los personajes. No azarosamente el programa es un símil de un diario capitalino que en su interior contiene noticias sobre la discusión del aborto y la eutanasia, conflictos sobre los derechos a la maternidad y a la salud de nuestra época.
El director cuida todos los detalles y así alcanza una puesta comprometida con el texto original. Un hombre bueno en una historia terrible vuelve a demostrar que Ferreira traslada el drama interior de sus personajes a todos los elementos utilizados para la escena, como lo vimos últimamente en Kiev y El viento entre los álamos. Logra así textos escénicos unificados por una visión autoral clara, que entiende la capacidad expresiva y la pertinencia de cada decisión estética.
Textos: Florencio Sánchez
Dirección: Mario Ferreira
Reposición: A partir del 29 de febrero en el 1º piso del Palacio Salvo. Viernes y sábados 21 hs. Domingos 19 hs.
15 de enero de 2008
Quitamanchas: Pupilas en la nada, neurosis en la vitrina
De exhibir se trata. Cuatro mujeres que hablan de cara al público y exponen: sus dramas, sus miedos, sus deseos, sus planes, sus frustraciones. La exposición es doble, y un tanto cruel, cuando un piscoterapeuta reafirma y explica (se regodea) en esas desgracias. Las cuatro protagonistas se alternan de pie sobre unas tarimas del escenario, que, como en vitrinas, se colocan a la vista de todos. Desde esa decisión escénica la intención se aleja de una posible compresión de sus relatos, para dejar a los personajes desvalidos, casi desnudos y sin chances para defenderse.
Una influencia almodovariana flota en la escenografía (con diseños coloridos que recuerdan la estética pop) y en la idea que quizá impulsó a Sofía Etcheverry a la escritura del texto. No quedan dudas de que sus personajes femeninos están al borde de un ataque de nervios. Pero a diferencia de las historias filmadas por el manchego, en Quitamanchas la neurosis de los personajes se muestra en un texto escénico distante que no alcanza, en su desarrollo, un involucramiento autoral, ni total ni parcial.
La ambientación y el vestuario retro sólo son un telón de fondo inexpresivo, más allá de “lo cool”. Lo central parece ser el discurso de las mujeres que entran y salen a escena que, contradictoriamente, toma y pierde su valor desde la verborragia. El discurrir de sus relatos se ve truncado en varias oportunidades por las acotaciones al margen del psicólogo, que en tono de burla e ironía les resta importancia. Como un respiro, varias coreografías también interrumpen las narraciones y además de incorporar la infaltable presencia corporal del teatro joven, intentan ser una extensión de la neurosis representada.
En un recorrido por los diferentes roles femeninos estigmatizados se entreteje una relación familiar conflictiva entre madres, abuelas y hermanas. En la ficción representada fluye una simulación: una sesión de terapia en la que el público ocupa el lugar del “que escucha”. En la propuesta central de escuchar al otro la puesta falla y se debilita: titubea entre un acercamiento y una toma de distancia, sin saber hacia cual de los dos polos dirigirse.
El desplazamiento físico de los personajes hacia las butacas donde interpelan directo al público y los cuatro monólogos con su estilo improvisado conforman las fortalezas de un texto que, sin embargo, muere al arrancar vuelo. Es que en Quitamanchas las pupilas se quedan en la nada y con ganas de ver lo que sigue.
En cartel hasta diciembre de 2007 en el Teatro del Museo Torres García
4 de enero de 2008
Teatro en enero

El 10 de enero se estrena Las Presidentas de Werner Schwab dirigida por Marianella Morena. La obra estará en cartel hasta el 10 de febrero en la sala Undermovie del Montevideo Shopping, los viernes y sábados a las 22 horas y los domingos a las 20 horas.
El elenco está conformado por Estela Medina , Gloria Demassi y Levón que representan a tres mujeres envejecidas, solas en su pequeño universo, para el que añoran un futuro mejor. Es la primer obra del escultor y dramaturgo austríaco Werner Schwab (1958-1993) y en ella explora la condición de las clases sociales bajas de Austria y el peso del vínculo con el pasado nazi. La obra, irónica y provocativa, forma parte de la serie Dramas fecales en las que incluyó Las Presidentas, Exterminio, Exceso de peso y Mi cara de perro.
La obra trae nuevamente a escena la dirección de Marianella Morena frente a un elenco de actores de gran trayectoria, y es la oportunidad para que Medina y Levón participen de un proyecto por fuera de la Comedia Nacional. Además regresa a las tablas a la actriz Gloria Demassi luego de su alejamiento del elenco oficial a inicios del 2007.
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