29 de julio de 2007

Resiliencia: Cuando el cuerpo es lo único que nos queda

Un actor y su cuerpo; una sala pequeña, como una celda; un traje negro y una lámpara. En Resiliencia, de Marianella Morena, la austeridad de la escena logra una conmoción intensa: nada sobra, nada falta.
En la realización del monólogo la corporalidad de Armand Ugón dialoga con el cuerpo del ser humano torturado en El Furgón de los locos: dos intimidades se encuentran. En su adaptación del texto de Carlos Liscano la directora entiende que el cuerpo es la única pertenencia que le queda a un individuo para mantener su dignidad.
Bajo los efectos del claroscuro que provoca una lámpara en su rostro el protagonista cuenta, en un pasado que se vuelve presente en la escena, los matices de los sentimientos y las sensaciones que experimenta en la alienación de una cárcel durante el período de la dictadura. En el tono invariable y contenido de la expresión, una señal: la impotencia.
La directora toma como primer guía el respeto. No hiere, no revuelve, no se regodea en el morbo, pero tampoco olvida. En su puesta representa los efectos de la tortura física, psicológica y moral que, sin ser explícita, escapa inteligentemente de sus mismas herramientas.
La naturalidad de un actor que juega con su vestuario, que se saca y se pone, que cambia de lugar sus elementos, aliviana la tensión de las palabras y resalta el protagonismo de un cuerpo frágil, vulnerable. Cuerpo que fue receptor y que hoy es signo transmisor de un pasado que le impuso sus huellas. En ese transponer de prendas algo se oculta y a la vez se descubre, mientras el relato cuenta un secreto a voces.
La luz se apaga pero no detiene la acción. El sonido entrecortado de una voz nos explica el significado del trauma. La luz se enciende y provoca un shock, enceguece el rostro del actor y el de su público. Una luz dura de aparición violenta con la fuerza como para deformar las formas ya deformadas; pero no sólo eso, devela al imponerse que algo que late aún mantiene su capacidad de hacerlo.
Esta obra, premio Monólogos del Centro Cultural de España, es el resultado del diálogo comprometido con la creación de otro, con el dolor del otro. De esa capacidad es de la que habla Resiliencia: del expresarse como herramienta para comprender y superar hechos aberrantes.

Texto: Adaptación del libro El Furgón de los locos de Carlos Liscano
Dirección: Marianella Morena
Teatro: Sala Off Metro