6 de agosto de 2008

Murga Madre en DVD: Qué hay detrás del antifaz




Pitufo Lombrado y Pinocho Routin son los protagonistas de Murga Madre. Encarnan sus personajes tras las máscaras, pero son ellos... a la misma vez que son otros. La dupla traslada el valor de su trayectoria y reconocimiento en el carnaval en dos personajes teatrales que maman de las figuras que les dan vida. Es que en sus venas comparten el alma creativa del autor y el compositor de la pieza. La obra, ganadora del premio Florencio al mejor espectáculo musical y presentada en varios escenarios locales e internacionales fue editada en DVD. Ahora puede disfrutarse como eterno registro de la presentación realizada en el Teatro Solís en noviembre de 2006 con músicos en vivo.
Un viaje por el rito
Los bufones y payasos (...) no eran actores que desempeñaban su papel sobre el escenario. Por el contrario, ellos seguían siendo bufones y payasos en todas las circunstancias de su vida[1]”, afirmó el filosofo ruso Mijaíl Bajtín en su análisis sobre la cultura carnavalesca. Para el teórico ésta era una forma especial de vida, real e ideal a la vez, situada en la frontera entre la vida y el arte. Sobre esa línea fronteriza es por la que transitan Lombardo y Routin en su puesta de Murga Madre representando a murguistas eternos que hablan sobre la murga: transmiten un sentimiento arraigado que para ellos y para sus personajes es una forma de vida.
La invitación de la dupla es a participar de un viaje por el tiempo, mientras caprichosamente el reloj no para nunca, se evocan recuerdos de los carnavales que fueron y se tararea la retirada de Asaltantes con Patente del ’32. Es que el carnaval es un rito, una tradición que orgullosamente se hereda y, sobretodo, se vive. En esa evocación los personajes desmantelan desde su interior las aristas de la vida del murguista y de la murga, como fenómeno artístico colectivo.
El director Fernando Toja se vale de la personificación de sus bufones y en el pasaje de estados emotivos contrapuestos. Pocos elementos en la escena (sillas y mesas de madera) son manipulados e integrados como parte de los propios personajes: recorre el sentido del texto la vida dinámica y cambiante del saltimbanqui que constantemente arma y desarma escenarios. Las mesas adquieren múltiples funciones, son: bombos, tablados, sillas del público, la parte trasera de un camión...la imaginación se dispara en el sentido dinámico del juego.
Los objetos se transforman y la transformación está en la base del carnaval. En febrero surge un mundo alterno, un mundo paralelo en el que desaparecen las reglas de lo cotidiano. Tanto así que la tierra puede confundirse con el cielo en una total inversión de los tópicos de la normalidad. El disfraz y la máscara transforman a las personas en personajes. El murguista ¿puede quitarse ese maquillaje? ¿qué hay detrás del antifaz?
Murga Madre evoca y se cuestiona hacia el interior. Desmonta el mundo carnavalero con su lenguaje propio (se discute por discutir) y su pintoresquismo (la luna y la noche para el murguista, el día de los fallos, la competencia, la relación con el barrio, las borracheras..), sin perder de vista la comicidad en su planteo. Toja coloca la risa en el centro de la fiesta enfatizando lo grotesco en varias de las situaciones. El texto está plagado de juegos de palabras ingeniosos: “desafinado, desmaquillado, desmotivado, desalmado, deshumanizado” , es que según la visión carnavalesca del mundo “el individuo parecía dotado de una segunda vida que le permitía establecer nuevas relaciones, verdaderamente humanas, con sus semejantes. La alienación desaparecía provisionalmente. El hombre volvía a sí mismo y se sentía un ser humano entre sus semejantes”[2]
La voz se hace presente como parte del alma del carnaval y del espectáculo. Las canciones escritas por Routin y arregladas musicalmente por Lombardo en diversos registros, nos trasladan desde el cuplé hasta la noche de fallos. La presentación en el Teatro Solís se realizó con la participación de los músicos en vivo, por única vez para la grabación del DVD.
Filmar el teatro
Jorge Dubatti define la naturaleza del lenguaje teatral en el convivio y en el acontecimiento aurático, siguiendo las teorías de Walter Benjamin. En ese sentido, el teatro es encuentro de presencias, sin intermediarios tecnológicos.”En tanto convivio, el teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes ópticas ni incluido en Internet o chateado, no admite ser enlatado ni enfrascado, y en consecuencia no puede ser mercantilizado. Afirma la cultura in vivo contra la cultura in vitro”.[3]
El teatro filmado pierde su capacidad aurática para ganarle al tiempo y perdurar, deja de ser un acontecimiento efímero para transformarse en registro invariable. De alguna forma, aquello que podría ser irrecuperable, sólo transmitido mediante la palabra y la memoria, se retiene desde un único punto de vista. El registro de Murga Madre para este DVD es el resultado de una selección de planos, de la búsqueda visual desde un único punto de vista, que nos permite evocar materialmente el acontecimiento teatral que fue. La filmación no es teatro, es sólo su registro mecánico, pero le permite escapar a la muerte, siendo el testigo de su perduración.



[1] Bajtín, Mijaíl. La cultura popular en la edad media y en el renacimiento: el contexto de Francois Rabelais.
[2] Idem
[3] Dubatti, Jorge. Teatralidad y cultura actual: la política del convivio teatral.

1 comentario:

Patricia dijo...

Murga Madre es una especie de adicción. Para todos los que somos carnavaleros resulta casi imposible verla una sola vez. A nuestra memoria vienen muchas anécdotas que parecen revivirse en manos de esos dos Fenómenos que son Pitufo y Pinocho. Ahora podremos revivirlo desde casa una y otra vez, una y otra vez
Patricia