La temática que rige las presentaciones este año es El teatro iberoamericano y los años 60, pero habrán mesas y paneles sobre otros diversos aspectos del teatro. Participarán artistas, investigadores y críticos de siete países, entre ellos: Carlos Maggi, Ruben Yáñez, Roger Mirza, Mariana Percovich, Héctor Manuel Vidal, Jorge Dubatti, Sergio Blanco, Nel Diago, Hiber Conteris, Aderbal Freire Filho.
Todas las actividades son con entrada libre. Las inscripciones son hasta el jueves 13 de noviembre en la dirección: coloquio4inscripciones@gmail.com o hasta el viernes 14 en la Secretaría del Instituto de Letras (Magallanes 1577, 402 80 53) de 12 de noviembre de 2008
4º Coloquio Internacional de Teatro
4 de noviembre de 2008
Más vale solo: En malas compañías
Un muñeco articulado de madera espera tumbado sobre una camilla mientras el público ingresa a
El director Ramiro Perdomo trabaja sobre cada personaje para convertirlo en caricatura de sí mismo, desde la elección de su vestuario, el empleo del lenguaje y sus movimientos gestuales y corporales. En cada situación los contrapone a esa figura neutra y silenciosa sobre la que recaen las confesiones y las recriminaciones del resto de la familia. Una madre/suegra manipuladora e hipócrita, un hijo frustrado laboralmente, otro emocionalmente, una nuera que teje un triángulo amoroso, una hija distante que porta un secreto: Perdomo consigue crear en su lineamiento actoral los estereotipos de esta familia disfuncional, que en su accionar resultan perfectos representantes paródicos.
El director entiende la escena como un espacio total donde ningún detalle es independiente del resto. En el centro del escenario coloca una camilla de hospital, sólo atravesada perpendicularmente por dos sillas que se dan la espalda. Así , con pocos elementos, traza la dinámica de las relaciones familiares definidas por la incomunicación y la incomprensión, responsables del conflicto actual que los fuerza al reencuentro.
Un padre afectado por un ataque cardíaco es de quien se habla y a la vez no se habla. Por momentos su salud pasa a un segundo plano, dada la doble indiferencia de quienes lo rodean y de quienes lo asisten. Mientras la familia discute, inmersa en situaciones irrisorias, el cuerpo aparece tanto como desaparece, sin ser notado. También en los momentos en los que se encuentra solo, en manos de una enfermera, el ambiente se vuelve sombrío y onírico, mediante el uso de luces azules directas sobre el enfermo Allí el personaje adquiere cabalmente su condición de muñeco, de objeto manipulable. Desde ese centro inexpresivo los personajes entran y salen recorriendo senderos marcados que se cruzan pero nunca logran establecer el punto de encuentro. Los diálogos se entretejen manteniendo su dinámica a lo largo de la puesta, en la que subyace el espíritu del dicho que da nombre a la obra: “más vale solo, que mal acompañado”
Ramiro Perdomo vuelve a dirigir un texto de autor nacional (Mi Muñequita, La Redención, Harold y Bety), y vuelve a trabajar junto a Calderón, a partir de un texto iniciático, puro. Desde un lugar donde se siente cómodo logra crear una puesta fresca y dinámica, que sostiene su humor irónico hasta el desenlace.
Texto: Gabriel Calderón
Dirección: Ramiro Perdomo
Asistente de dirección: Dahiana Méndez
Elenco: Alma Claudio, Gustavo Bianchi, Moré, Paola Venditto, Victoria Césperes, Silvana Magrini.
Teatro Circular. Sala 1: Viernes y sábados 21:30, domingos 19:30
22 de octubre de 2008
Quemadura China: Figuras recortadas

Como figuras recortadas a contraluz, Annie (
La directora y dramaturga Verónica Perrota elige presentarlos despojados en su vestuario e invadidos por la evocación sonora del agua, como elemento gestacional, que cae en forma de gotas o se estanca en una piscina. Y es que desde su esencia Annie y Dani son seres frágiles, sin fuerzas suficientes para afrontar una separación.
En la puesta escénica prima la narración frontal de momentos que han dejado marcas profundas en los personajes, sobretodo durante el período de la infancia. La narración aparece como elemento primario, como origen de todo acontecimiento, ya sea teatral o cotidiano y escucharlos es comprender esa fragilidad.
En un ritmo lento, cadente, los personajes reviven en su memoria los fragmentos de los que se compone su historia. Los elementos de la escena, divididos por una línea central (un andarivel), imponen el significado de esa fragmentación al interior de los personajes. Siendo dos personas y una sola, desde la anomalía que trajeron innata, las relaciones que se desarrollan en su micro-mundo no pueden ser otra cosa que también anómalas: el abandono, la muerte trágica de seres queridos, la experimentación médica por parte de un hermano, y hasta el incesto. Para reconstruir las laceraciones provocadas por ese pasado familiar nefasto, Perrota apela al recurso del flashback que en su dramatización devela las impresiones profundas de los personajes.
Desde un aparente equilibrio la directora-escritora sitúa a sus personajes en un (des)esperado punto de quiebre. La desunión física desencadena un intento por restaurar el estado de las cosas, mediante la utopía de concretar un matrimonio como lazo regenerador de aquello que se ha perdido. La pertinencia, la necesidad de sentirse contenido es lo que se persigue y no se logra, haciendo explotar la angustia.
En el transcurso del texto se descubre que el dolor de Annie no es meramente físico. En ese pasado un quiebre emocional la ha separado de su hermano Dani hace mucho tiempo y es imposible de restaurar. Aún siendo un juego de niños, la portadora de la peor quemadura china de la escuela es el personaje ausente responsable de esa distancia. El recuerdo de esa quemadura actúa como multiplicador de las ausencias que rodean y definen a los personajes: la de su individualidad, de sus figuras paternas, de sus amores platónicos, de su hermano alejado por la distancia.
El texto parte de una anécdota original y crea con pocos elementos un mundo extraño e íntimo para sus personajes. Un universo donde el dolor lo atraviesa todo y es la lógica que rige las relaciones. Quemadura China fue estrenada en la sala de Agadu el 8 de junio de 2006 y ha sido presentada en dos ciclos en Montevideo, en algunas ciudades del interior del país y en festivales en Argentina. Ahora puede volver a disfrutarse todos los domingos de octubre en el Teatro La Sala, de la ciudad de Las Piedras.
Texto y Dirección: Verónica Perrotta
Links:
http://www.montevideo.com.uy/quemadurachina/
http://www.teatrolasala.org/
21 de septiembre de 2008
Entrevista con los directores de Obscena: “Las escenas obscenas por excelencia son en las que nunca estaré.”
El Instituto de actuación de Montevideo (IAM) invitó a Gabriel Calderón para dirigir la obra de egreso de su generación actual. En el proceso Calderón decidió llamar a otros tres dramaturgos jóvenes: Luciana Laguisquet, Alejandro Gayvoronsky y Santiago Sanguinetti, para que escribieran las tres historias que se cuentan en Obscena. El grupo se conformó y hoy, semanas después de su estreno, continúan reuniéndose para discutir ideas sobre
¿Cómo llegan a determinar el tema que van a abordar en el texto?
Luciana_Gabriel nos llamó a nosotros tres, pero el concepto de lo obsceno era algo que venía trabajando hacía tiempo, incluso en obras anteriores. Él fue el que nos sugirió materiales teóricos para saber de dónde partir. Fue una dramaturgia en conjunto con un director de dramaturgia.
Gabriel_ Me llamaron del Instituto de Actuación de Montevideo para trabajar el egreso de este año. Como dramaturgo siempre tenés proyectos guardados y entre ellos estaba el trabajar una obra directamente con la idea de lo obsceno. No lo tenía muy claro. Había esbozado en primera instancia una idea de lo que era trabajar el teatro de lo obsceno, que significa traer a escena lo que usualmente está afuera. Y mi otra idea era confrontar dos escenarios que usualmente no están juntos, de lo que surge la simultaneidad de las historias y la idea de que hay algo que se oculta. Yo conocía el trabajo de Luciana, Santiago y Alejandro y confiaba en ellos para escribir estas tres historias en un período de tiempo limitado. La confianza que yo tenía en ellos era porque escribían, y es muy difícil encontrar alguien que escriba, y que ese material sea escénico aún más. Escribir es fácil, lo que es difícil es que sea interesante. Tenía esta idea de la obscenidad con tres componentes y a partir de ahí nos pusimos a leer. Después los intercambios entre nosotros fueron despertando nuevas ideas.
Luciana_ Enseguida surgió la idea de que todas fueran la misma historia, contada desde tres aspectos, pero eso no estaba pautado al inicio, surgió de nuestros diálogos.
Santiago_ Eso nace de las discusiones sobre el tiempo. Cuando pusimos una historia en el ‘78 necesariamente teníamos que hacer mención a la dictadura.
¿Por qué ese juego con el número ocho en las décadas de cada historia?
Gabriel_Jugamos con ese número porque estamos en el 2008 y era la idea de ir de a diez años hacia atrás. A mí siempre me gusta jugar con los números. Pensamos desde el inicio en trabajar con tutores que nos guiaran, como el número ocho, las tres historias y las dimensiones de lo escatológico, lo pornográfico y lo violento. Alrededor de eso crecimos, pero si en algún momento teníamos que desviarnos lo hacíamos, por eso las historias se contaminaron.
¿Cómo inicia cada uno el proceso de dramaturgia?
Alejandro_ Gabriel repartió las historias, a Santiago le dio la pornográfica, a Luciana la escatológica y a mí la de violencia. Cuando me asignó lo violento me vino genial, mis textos, en general, tienen mucha carga de violencia.
Luciana_ A mí me tocó la historia escatológica y a partir de allí comencé a estudiar la definición de lo escatológico y la de lo obsceno, que tienen varias, para elegir qué iba a decir sobre eso. Uno toma un concepto y trabaja lo que quiere de ese concepto. Empecé a leer para buscar una forma de inspiración. En la primer reunión se me pidió que pensara mis personajes y generara un primer conflicto. Había algún lineamiento, yo sabía que en mi caso habría una historia de teatro. Leí el libro Anatomía del asco de William Ian Miller buscando algo que me inspirara para plantear el conflicto de manera de unir lo escatológico a lo obsceno sin ser demasiado obvia.
Gabriel_ Una de las primeras búsquedas que yo les pedí era que pensaran qué conflicto podía sostener la obra. Yo no lo sabía. El conflicto no es lo más importante, pero es lo que sostiene la obra.
Santiago_ En mi caso no había tenido contacto con la pornografía. Lo tuve que empezar a tener y era gracioso llegar a casa con libros teóricos de pornografía. A partir de investigar en esos libros fue muy divertido empezar a transitar por un camino por el que yo no acostumbro. Me divertí mucho.
Alejandro_ Lo que nos empezó a pasar en el proceso es que las historias se contaminaron unas a otras. Mi texto tenía cosas que tenía el texto de Santiago y también el de Luciana.
Luciana_ Eso pasó porque estábamos discutiendo todo el tiempo, mostrándonos el material y nos estábamos conociendo. Las coincidencias no se buscaron sino que pasaron.
Hablemos sobre la presentación y representación en el teatro. Cuando se plantearon trabajar lo obsceno supongo que aparecieron dudas de cómo llevarlo a la escena y sobre dónde están los límites de la representación ¿qué discutieron sobre eso?
Gabriel_ El tema de la presentación y la representación tienen muchas capas. El trabajo sobre lo obsceno conllevaba el conflicto de la presentación y la representación naturalmente.¿Por qué? Porque generalmente la escena evoca aquello que es obsceno, o sea, no lo muestra, lo representa. O lo evoca mediante la metáfora, o lo dibuja, lo simboliza, pero no lo presenta en escena. La idea de trabajar lo obsceno implicaba presentar en escena lo que usualmente debe ser representado, para mí tenía un poco de ese juego. El espectáculo es finalmente elegir qué se va a mostrar y qué es lo que no. Esto de “Todo será mostrado” –que es mentira– es aquello de que a la vez que nosotros estamos eligiendo algo hay algo que estamos dejando de lado. Siempre nos queda algo oculto, algo que no es representado aunque nosotros elijamos presentar. Así, elegimos ver, pero hay algo que retrocede para que nosotros veamos lo que elegimos. En ese sentido, en la obscenidad lo que retrocede es lo obsceno, eso que no se muestra en escena, y por más que yo trate de aprehenderlo cuando lo hago eso ya es representación. Aunque sea presentación no es realidad, sigue siendo teatro. Esta utopía de presentar en escena, es teatro, es representación, aunque yo no evoque, no simbolice, no juegue con la metáfora y trate de acercarme lo máximo posible. Y este juego teatral es finalmente el juego de la obscenidad, de la representación de la obscenidad. La representación de lo pornográfico, de lo violento, no dejan de ser manifestaciones que cuando son acaparadas por un medio o por el arte, o por el ojo, no dejan de ser presentaciones momentáneas que no evocan la realidad. Cuando yo veo un acto violento, no estoy frente a lo violento en sí. Lo violento me trasciende, me violenta, me viola. Es imposible observar un acto obsceno y capturarlo porque siempre retrocede. Con ello en escena se nos planteaban muchos problemas: ¿cuánto vamos a mostrar? ¿todo? ¿qué es todo? Nos mostramos como directores, como dramaturgos, como actores ¿dónde ponés el límite? Una vez lo que mostrás ¿cómo lo mostrás? ¿tiene que chupar una pija de verdad? ¿tiene que chupar una pija de mentira? ¿tiene que pegarse de verdad o tiene que simularlo? Los mayores problemas no estaban ahí, estaban en la técnica de actuación ¿tiene que actuar como sí o actuar siendo?
¿Cómo manejaron esa técnica en la actuación?
Gabriel_ Trabajamos con Mariana Percovich y se hizo hincapié en el entrenamiento del actor. Lo más difícil de todo el espectáculo era llevar los grados de actuación. Mantenerlos en la histeria, por ejemplo, pero que eso fuera real. Y para que fuera real tenían que manejar un grado de histeria y griterío que no alcanzaban con las técnicas actorales que habían aprendido. Todo ese fue un trabajo que, a la vez que lo proponíamos, no estábamos seguros de que funcionara. Todo el material teórico era interesante pero no sabíamos si funcionaba en escena, si resultaba teatral. Veíamos ensayos buenos y nos convencíamos que sí, veíamos uno malo y decíamos “estamos en el camino equivocado”. Sobre todo el problema de la actuación fue en los últimos ensayos donde sentíamos que habíamos dejado crecer un error y que estaba totalmente mal encaminada la actuación. De hecho la modificamos en las últimas semanas drásticamente.
Luciana_ Cuando empezamos a trabajar con los textos una de las pautas eran las pausas. En el trabajo de la simultaneidad nos planteamos buscar pausas de diálogos que fueran reales. En el camino de trabajo vimos que eso no funcionaba, que en ese manejo del tiempo esas pausas eran un error terrible.
Gabriel_El teatro concentra los tiempos de la realidad. Un diálogo en el teatro tiene que ser concentrado porque en la obra cuento tiempos ficcionales más grandes. La propuesta era que las tres historias fueran contadas en tiempo real y que en los momentos de pausa de una historia sucediera lo interesante de la otra. Lo que hace que el espectáculo se sostenga es que están manejados los puntos de interés. Eso cuando lo empezamos a trabajar en los ensayos no se sostenía porque no era teatral.
Luciana_ Descubrimos que el primer lugar desde donde trabajamos no funcionaba. Tuvimos que empezar devuelta.
Y en el proceso el mayor cambio que tuvieron que realizar lo descubrieron casi al final...creo que a raíz de una visita de Mariana Percovich.
Gabriel_ Si, eso con respecto a la actuación. Hubo grandes cambios que nosotros los supimos ir llevando: todo lo que era la puesta, el espacio escenográfico, la idea teórica, el inicio y el final del espectáculo. Pero en un lugar donde sí estábamos perdidos era en la actuación. Un actor profesional puede ser que tenga una estabilidad emocional con respecto a la experimentación con un poco más de confianza. Pero lo que le planteamos a ellos era un trabajo muy exigente para actores profesionales y lo estábamos haciendo con gente que recién estaba egresando, y al extremo. Les pedíamos un día algo y al otro día les pedíamos que cambiaran totalmente las coordenadas de actuación. Eso era tres veces por semana y llegó un momento que los actores te decían “yo ya no sé por dónde tengo que ir”. No era que nosotros le decíamos que no estaban entendiendo, era que nosotros no sabíamos. En eso viene Mariana, con una visión de afuera y nos dice “esto está mal, es por acá”. Cuando ella vino nos dimos cuenta que habíamos dedicado mucho tiempo a algo que era mucho más claro por otro lado, que era hacerlo real. Ese es el cambio sustancial del final. Después de experimentar durante meses llega alguien las últimas tres semanas y los actores tienen nuevas pautas. La actuación era una incógnita, pero el espectáculo tenía incógnitas hasta el día anterior al estreno.
¿Por qué toman la decisión de citar al inicio el Manifiesto para un nuevo teatro de Pasolini?
Gabriel_Yo siempre trabajaba con tres autores encriptados, esta vez los explicité. Comenzamos con tres autores que eran Corinne Maier, Jean Baudrillard y Pasolini y luego se fueron sumando y terminaron en ocho o más. En el original citamos a Pasolini en su frase “cómo violas cuando violas tu pudor” y en su Manifiesto para el nuevo teatro. Un día pensando en el inicio y el final de la obra, encontré estos materiales y me parecía que era bastante obsceno esto de sacar el aplauso del final y obligar al público a desterrar el aplauso que era una convención. Nosotros estábamos dando vuelta las convenciones y planteamos el no aplaudir y ofrecer una charla que en realidad es ficticia. Era toda una idea que escénicamente nos parecía interesante. También trabajar sobre la ficción mostrada, al aparecer nosotros y decir lo que íbamos a contar, y al terminar la historia con los actores que aparecen y van a preguntar al público. No planteamos procesar emociones, eso será después. Acá decimos que va a pasar esto; no es lo que el espectador generalmente espera.
¿Qué significado le dan a la pantalla y la cámara de video dentro de la escena de teatro?
Santiago_ Surge por una cuestión práctica. Lo de la pantalla al principio iba a ser una televisión.
Gabriel_ Teníamos la idea de que fuera tan real que en la historia del ‘78 hubiera una televisión en la casa, y que la proyección se viera por el aparato.
Santiago_ Como la historia escatológica necesitaba del teatro y había un escenario, en la película porno se necesitaba un cameraman y que la gente viera lo que se estaba filmando. La pantalla surge por esa cuestión práctica.
Pero después esa misma cámara cumple otro rol, muestra el fuera de escena al espectador.
Luciana_ El lugar que nos quedaba oculto era el baño, que era un espacio muy interesante. La cámara era una forma de que todo fuera visto, como la base de lo obsceno. En realidad es un guiño porque en un principio se ve un baño y después se ve la verdad. Es decir, estamos mostrando todo: el tras-bastidor.
Alejandro_ De alguna forma muestra lo que el espectador no puede ver, pero ahora sí puede ver a través de la pantalla. Creo que dentro del código que tiene Obscena funciona mostrar lo que no se ve.
Luciana_ Además lo audiovisual se mezcla con lo contemporáneo que estamos trabajando. Se establece un vínculo con la pantalla al que estamos acostumbrados. Era interesante tener la pantalla para que la simultaneidad se reproduzca una vez más, porque me enfrento a algo teatral que lo estoy viendo en vivo y al mismo tiempo lo estoy viendo en la pantalla. Se pone en juego qué decisión quiero tomar. Hay público que ve solamente lo audiovisual y hay público que no se enteró nunca que estaba, no sabe que hay una historia en la pantalla.
Gabriel_ Es la idea de la mediatización. Cuando tenemos dos escenas, una que es mostrada y otra que no, siempre hay un comunicante. Cómo llegan al escenario griego las historias relatadas de la muerte y los besos que no se mostraban, era a través de los personajes y la gente mirando un escenario. Ese escenario ha cambiado desde el punto de vista sonoro, teatral, televisual. La idea era que teatralmente trabajáramos las diferentes mediatizaciones: la de la voz, la visual, la de la representación. Hay una historia que es representada y mediatizada, o sea, proyectada. Esa era la idea de los formatos. También trabajamos la idea de las artes que quedó insinuado. Queríamos que la historia violenta trabajara con canciones, que la escatológica con la danza, y la pornográfica con lo audiovisual.
Santiago_ También sucede que a uno lo trasciende lo que se había imaginado en un primer momento. Por ejemplo, la herramienta audiovisual mucha gente la comparó con una especie de Gran Hermano filmando lo que no se debe mostrar, como la muerte de un personaje. Ahí lo audiovisual, en esa pantalla enorme, pasa a tener otra relevancia.
Luciana_ Volviendo para atrás en el proceso, busqué los cuadernos de dirección y vi las primeras discusiones que tuvimos sobre qué es lo obsceno. Y algo que apareció muy interesante era la idea de filmar la muerte ¿Es obscena la foto de un accidente en un diario?, ¿es obscena una muerte filmada? Eso siempre salía como tema y era lo que más generaba discusión. Era lo más cercano a la presentación de todo, y en el medio estaba la pantalla.
Gabriel_ Al inicio del montaje estaba presente la idea de que el público tuviera que elegir qué ver y que no. Pero lo que no elige es la obscenidad, que está en escena no fuera de escena. Cuando un espectador elige no mirar algo eso forma parte de la extra-escena. Que el espectáculo fuera diferente para todos era parte del proyecto. Luego de estrenada, ocurrió que se pueden ver tantos espectáculos como espectadores y eso es la primera vez que me pasa.
¿Eso tiene que ver con el concepto de la simultaneidad de historias, que necesariamente te obliga a elegir qué ver?
Gabriel_Sí, pero era una simultaneidad guiada. Se guiaba en escena dónde estaba lo importante. Empezamos ensayando cada historia por separado. Luego probamos montar las primeras escenas, jugando con los silencios de una y otra para mezclarlas. Ahí notamos que muchas veces se montaban en simultáneo y que eso era interesante. Hablaban dos personajes juntos, no se les entendía a los dos, pero si hacíamos una concentración para escuchar a uno podíamos hacerlo. A partir de ahí empezamos a graduar, y sabíamos que la escena final iba a ser ese caos.
En el proceso de la puesta en escena ¿discutieron sobre los límites que podían marcar el pudor de los actores y del espectador?
Santiago_ En mi caso el primer límite a vencer fue el límite conmigo mismo. O sea, qué elijo escribir. Yo tenía la suerte de no conocer a los actores, y escribí al extremo lo que para mí debía ser. En eso uno tiene que jugar con sus propios fantasmas, cosa que en otra obra yo no haría porque yo tengo determinados pudores. Para mí el primer pudor a vencer es el del propio dramaturgo, después si eso genera o hiere el pudor de un espectador o de un actor lo veíamos después cuando empezáramos a trabajar.
Luciana_ Pero pasaron cosas con el pudor. Por ejemplo mi historia, la escatológica, trabaja con el pudor de las actrices y es esa la historia. Mi conflicto tiene que ver con eso. Entonces cuando lo pusimos en escena yo pensaba: “¿les pasará eso de verdad?” Pensaba muchísimo en eso, porque una de las actrices tiene que chupar una pija de mentira y lo que le pasa al personaje es que no quiere hacerlo porque le da pudor. Por algo lo escribí así, porque yo sentía que era algo que podía pasar. Me imagino yo haciéndolo y digo ¡pobre actriz! Era todo un bajón: la compañía desconocida, a ellas no les gustaba lo que tenían que hacer, era un ambiente de mierda. ¿Hasta qué punto es mentira o es verdad? Cuando lo fuimos a hacer teníamos que cuidarlo muchísimo, sin ponerlo como algo tabú. Siempre se habló todo con los actores, pero nunca puede dejar de ser un juego. Es decir, no cuestionar el por qué, es como el juego del Poliladron. Cuando sos niño jugás a ser policía que atrapa al ladrón, no importa si el ladrón roba porque sus hijos tienen hambre, lo importante es el juego.
Y en la práctica en los ensayos, en la puesta de esos textos ¿con qué se encontraron?
Luciana_ Al principio con las chiquilinas si hubo pudor, pero ellas son profesionales.
Gabriel_ Ellos son más profesionales que los profesionales. Yo te desafío a que esta obra la haga un elenco profesional: no lo hacen. Porque en el proceso empiezan los pudores, los límites ajenos, la desconfianza. Y en este trabajo todo el tiempo ellos confiaban en nosotros. Dudas teníamos todos, pero ellos confiaban. También había límites, o sea, nadie los obligaba a desnudarse ni a coger en escena, esos límites del pudor los trabajábamos lento, pero nunca fue una discusión grande. Nadie nos dijo “esto yo no lo voy a hacer porque me estás violentando”. Así tenés un espectáculo que hace eso naturalmente. El que lo vive mal, y esa es la idea, es el espectador que se pone a pensar “pobre gurisa cómo le pegan”. Para este tipo de trabajo necesitas de actores que tengan la furia y las ganas de salir a escena y comerse la cancha, como la tienen los que van a egresar. El espectáculo te pega según donde está tu pudor. Ahora lo vemos en la práctica, viene un espectador y te dice “sos un chanta, esto de obsceno no tiene nada” y viene otra señora y te dice “esto no es necesario, para mi esto no es teatro, es una grosería”, viene otra y te dice “Maravilloso”, entonces ¿qué es la obra? ¿es maravillosa o es una mierda? Es todo eso.
En el diálogo que entablan con el público al final tiene más chances de recibir reacciones ¿que repercusiones han sentido?
Luciana_ De la gente amiga que he preguntado el 90% te dice que necesita tiempo para responder qué le parece. Hay gente que nos escribe cosas. Muchos nos preguntan cómo fue el trabajo con la actriz que representa a la actriz porno.
Alejandro_ Hay buenos y malos comentarios, dentro de los malos algunos con mala leche. Notás que hay mucha envidia en el medio. Por otra lado hay gente que se queda colgada días con la obra.
Gabriel_ Es el tema de exponerse. Es muy fácil pegarle a Obscena, lo difícil es hacerla. Yo le encuentro errores con los que nos puedo auto-destrozar, pero sé que los méritos propios de la creación van más allá de los errores. No cometer esos errores es no hacer nada que es lo que mucha gente hace. Y esa es nuestra idea de trabajo, ahora nos seguimos juntando a discutir porque creemos en esto. Creemos en el trabajo con errores, de hacer, de investigar seriamente. Hay gente que nos odia en exceso, y otra que nos ama. Lo difícil es estar centrado y juntarse con gente que quiera laburar y que sepa que ese laburo es difícil. Sentimos que si no lo hacemos no tenemos otro lugar donde hablar de dramaturgia, acá no hay escuelas. Lo que a todos nos pasa es que queremos ver buenas obras de teatro; todos mendigamos por una bien escrita. Nosotros escribimos Obscena y no nos creemos los mejores del mundo, pero sabemos que no somos unos chantas, que ahí hay cinco meses de trabajo todos los días, con investigación atrás, y que la mayoría de las puestas en Montevideo no lo hacen.
¿Les pasó en alguna función que alguien se quisiera ir?
Luciana_ Nos pasó en un pre estreno hubo un hermano ofendido de una actriz. Y otra vez cuando termina lo obra y está todo oscuro y siento ruido de alguien que bajó a las apuradas y se fue antes de prender las luces.
Gabriel_ Creo que en general la obra no asusta, le gente se la banca. Podrá gustarle o no pero se queda. Esto genera revuelo en la hipocresía de Montevideo, pero en la realidad de los espectadores habría que hacer mucho más para realmente pegarles. Entiendo que ver una felatio o una cachetada en una escena violenta puede llamar la atención pero de ahí a violentar... Creo que el espectáculo violenta más en su forma de presentarse que en lo que muestra por obsceno.
¿Qué relación encuentran entre la obscenidad y la muerte?
Luciana_ Yo elegí que hubiera un muerto en la historia escatológica. Empecé a leer el libro Anatomía del asco y Lo obsceno de Corinne Maier y decían que en el centro de lo obsceno siempre hay algo bello. El libro Anatomía del asco habla del miedo a que algo nos contagie. Por eso yo trabajo con lo de los negros y el olor. Eso es una ridiculez pero tiene que ver con esa idea del miedo al contagio. El libro también manejan la idea que lo es que ese contagio puede también ser positivo. Por ejemplo, estoy haciendo algo porque me contagia de amor. Entonces me pregunté ¿qué es escatológico y está en el centro de lo bello? Y eso tenía que ver con la muerte y el cuidado de un enfermo. Limpiar a un bebé no es asqueroso, es una acto de amor, y lo mismo pasa con el cuidado del enfermo en la cercanía de la muerte. Lo que era terrible era lo que venía después, el final, lo obsceno. Trabajamos la idea de lo obsceno como el origen y el final. Lo que no ves es el momento en que te hicieron y cuando te morís.
Gabriel_ Las escenas obscenas por excelencia son en las que nunca estaré.
13 de septiembre de 2008
Obscena: “Lo que ya no produce ilusión es muerte”*
“Para que una cosa tenga un sentido, hace falta una escena, y para que exista una escena, hace falta una ilusión, un mínimo de ilusión, de movimiento imaginario, de desafío a lo real, que nos arrastre, que nos seduzca, que nos rebele”[1]
¿Cuál es el límite de la representación teatral?¿Cuánto es necesario presentar y cuánto hay que representar dentro de las reglas de la verdad escénica? Este cuestionamiento marca la puesta en escena de Obscena y es la pregunta que los dramaturgos Luciana Lagisquet, Alejandro Gayvoronsky y Santiago Sanguinetti, bajo la dirección general de Gabriel Calderón, trataron de responderse a través del texto y su escenificación. La obra, que significa para estos tres jóvenes artistas el trabajo de egreso del Instituto de actuación de Montevideo, traslada concientemente varios planteos -más que respuestas- de la escena al espectador. Cuestiones que aparecen durante y posteriormente a una puesta que (más allá de entenderse como transgresora por su temática) se convierte en disparadora de reflexiones acerca del teatro mismo como herramienta expresiva. Así, el proceso creativo se transforma en una búsqueda que define la postura de una nueva generación de artistas teatrales.
Lo obsceno es un término que atraviesa diferentes acepciones: es todo aquello que ofende al pudor, como etimológicamente lo que no puede mostrarse en escena. Según Corinne Maier es un concepto inestable ya que cada cual aprecia la obscenidad según su subjetividad. El texto de Obscena cruza simultáneamente tres historias que abordan las vetas de lo obsceno en sus dimensiones de violencia, escatología y pornografía, dimensiones que se trasvasan unas a otras. Uno de los autores integrados por los dramaturgos en su investigación, Jean Baudrillard, define lo obsceno como lo más verdadero que lo verdadero, lo más visible que lo visible. El autor entiende que lo obsceno posee un porvenir ilimitado y, en ese proceso creciente y absoluto, el propio concepto choca con una herramienta (el teatro) que plantea sus límites precisos. Entonces, ante esta contradicción ¿cómo representar lo obsceno?
Al inicio de la puesta emergen las tensiones de una lógica de contradicciones necesaria para llevar adelante el juego escénico. En el abordaje de lo exacerbado se presentan paradójicamente reglas, límites al espectador a quien se pide que no aplauda ni al final, ni al comienzo de la obra: una violación, una imposición que fuerza al otro a hacer algo que no quiere. Dicha regla es un guiño a otro autor inspirador del texto, Pier Paolo Pasolini, quien en su Manifiesto 32 puntos para un nuevo teatro ruega no aplaudir y pide a cambio un diálogo sobre los problemas debatidos en el texto, diálogo que se hace efectivo al final de la puesta de Obscena, según sus reglas. Después de todo la escena es un juego, y estas reglas lo ordenan. ¿Las reglas de la realidad son diferentes a las reglas de la escena?
Lo cierto es que en la realidad lo obsceno lo invade todo. Lo real se ha vuelto hiperreal (más real que lo real). Según Román Gubern la obscenidad se hace presente, entre otras manifestaciones, en la imagen de lo cruel, en la espectacularización de la tragedia. No hay límites en el registro de lo real. No los hay cuando en un reality show una cámara muestra el dolor de una persona en el momento exacto en el que se entera que es víctima de una infidelidad, en la transmisión en directo de un suicidio o una masacre, o cuando los informativos toman en primer plano los cuerpos sangrantes y agonizantes de las víctimas de un accidente. Para Baudrillard las figuras de lo obsceno son las de la pérdida de la ilusión, del juego y de la escena,“el modo de aparición de la ilusión es el de la escena, el modo de aparición de lo real es el de lo obsceno” [2]. El modo de aparición es donde radica la diferencia.
Bajo el anuncio “todo será mostrado” se inicia la representación, en la que los límites que conlleva decidirán hasta dónde llegará lo que se muestre.¿Qué será mostrado si lo obsceno es todo lo que no puede mostrarse en escena? Justamente caminando sobre ese límite la presencia de una cámara y una pantalla develan lo que ocurre fuera de la escena, descubren la simulación de situaciones obscenas. La cámara rompe con el fuera de escena teatral al ser los ojos del espectador en aquellos lugares vedados a los que no puede acceder y lo fuerza nuevamente a enfrentarse a una imagen. Así puede presenciarse una masturbación en el baño u observar a una chica que se retira un tampón que contiene su menstruación. La imagen de video proyectada en la pantalla, por su naturaleza, se convierte en algo fuertemente real que juega una pulseada con el sueño teatral. Sin embargo, todo sigue siendo un simulacro. Estamos ante una representación y no ante una presentación: “el arte no devela; es un velo. Al mismo tiempo escabulle y presenta algo más allá de lo que el espectador reclama ver: su maniobra consiste en dejar desear.”[3]
En una simulación más despiadada la misma cámara que registra la previa de una relación sexual en el marco de una película porno también filma la representación de la agonía de un ser humano en vivo y en directo, escupiendo sangre decididamente falsa. Se apela a lo grotesco y a la ironía, como en la escena de la felación o del zamarreo del militar hacia su empleada. Esa ironía, y ese estilo grotesco cumplen la doble función de oficiar como cuestionamiento de una realidad virtual de imágenes que exceden a la escena, y de permitir manejar el pudor de los propios actores, y el del espectador ante lo representado.

Se impone el simulacro: hiperrealidad versus la ilusión del teatro. “En realidad el porno sólo es el límite paradójico de lo sexual. Exacerbación realística, obsesión maníaca de lo real: eso es lo obsceno, etimológicamente y en todos los sentidos” [4] . Baudrillard asegura que cuando no hay más ilusión lo que muere es la escena. Así lo obsceno desencanta y es su fin. Bajo este precepto, en la obra llegado el clímax de lo obsceno (relación sexual en vivo, violación, etc.) se define el límite de la representación para estos artistas. El apagón total aparece para salvaguardar esa ilusión teatral y lo representado se evoca sonoramente en la imaginación. Hay un coqueteo con lo real, hay un tránsito en el límite, para no transgredirlo sino para definirlo. Después de todo: “¿Dónde está la fuerza de la ilusión, si se extasía en resurgir nuestra vida cotidiana y en transfigurar nuestro lugar de trabajo?”[5]
[2] Idem, Pág. 52
[3] Corinne Maier, Lo obsceno, Pág. 69
[4] Jean Baudrillard, De la seducción, Pág. 41
Daramaturgia y dirección de actores: Calderón, Lagisquet, Gayvoronsky, Sanguinetti.
Sábados 22 hs y Domingos 21 hs
Espacio Palermo, Isla de Flores 1626 esquina Minas
Reserva telefónica 418 68 67
gabrielcalderon1.blogspot.com
13 de agosto de 2008
Comienza ¡A escena con los Maestros!
Luego de la suspensión
del inicio,comienzan los encuentros en modalidad de taller-charla con participación del público, con la moderación de Rocío Villamil.
del inicio,comienzan los encuentros en modalidad de taller-charla con participación del público, con la moderación de Rocío Villamil.
El ciclo comienza con la presencia de Ruben Yañez el viernes 15 de agosto a las 20 hs en el Museo del Hombre y la Tecnología (Brasil 511, esquina Zorilla) en el departamento de Salto.
Continúa el 18 de agosto a las 19:30 hs con la participación de Levón, en el Pequeño Teatro (W. Ferreira 802, esq. Rivera) en Durazno.*Se agrega nueva fecha para el
viernes 22 de agosto a las 20 hs, día en el que Ruben Yañez se presentará en Imaginateatro (Leandro Gómez 568) en el Departamento de Paysandú.
6 de agosto de 2008
Murga Madre en DVD: Qué hay detrás del antifaz

Pitufo Lombrado y Pinocho Routin son los protagonistas de Murga Madre. Encarnan sus personajes tras las máscaras, pero son ellos... a la misma vez que son otros. La dupla traslada el valor de su trayectoria y reconocimiento en el carnaval en dos personajes teatrales que maman de las figuras que les dan vida. Es que en sus venas comparten el alma creativa del autor y el compositor de
Un viaje por el rito
“Los bufones y payasos (...) no eran actores que desempeñaban su papel sobre el escenario. Por el contrario, ellos seguían siendo bufones y payasos en todas las circunstancias de su vida[1]”, afirmó el filosofo ruso Mijaíl Bajtín en su análisis sobre la cultura carnavalesca. Para el teórico ésta era una forma especial de vida, real e ideal a la vez, situada en la frontera entre la vida y el arte. Sobre esa línea fronteriza es por la que transitan Lombardo y Routin en su puesta de Murga Madre representando a murguistas eternos que hablan sobre la murga: transmiten un sentimiento arraigado que para ellos y para sus personajes es una forma de vida.
La invitación de la dupla es a participar de un viaje por el tiempo, mientras caprichosamente el reloj no para nunca, se evocan recuerdos de los carnavales que fueron y se tararea la retirada de Asaltantes con Patente del ’32. Es que el carnaval es un rito, una tradición que orgullosamente se hereda y, sobretodo, se vive. En esa evocación los personajes desmantelan desde su interior las aristas de la vida del murguista y de la murga, como fenómeno artístico colectivo.
El director Fernando Toja se vale de la personificación de sus bufones y en el
pasaje de estados emotivos contrapuestos. Pocos elementos en la escena (sillas y mesas de madera) son manipulados e integrados como parte de los propios personajes: recorre el sentido del texto la vida dinámica y cambiante del saltimbanqui que constantemente arma y desarma escenarios. Las mesas adquieren múltiples funciones, son: bombos, tablados, sillas del público, la parte trasera de un camión...la imaginación se dispara en el sentido dinámico del juego.
pasaje de estados emotivos contrapuestos. Pocos elementos en la escena (sillas y mesas de madera) son manipulados e integrados como parte de los propios personajes: recorre el sentido del texto la vida dinámica y cambiante del saltimbanqui que constantemente arma y desarma escenarios. Las mesas adquieren múltiples funciones, son: bombos, tablados, sillas del público, la parte trasera de un camión...la imaginación se dispara en el sentido dinámico del juego.
Los objetos se transforman y la transformación está en la base del carnaval. En febrero surge un mundo alterno, un mundo paralelo en el que desaparecen las reglas de lo cotidiano. Tanto así que la tierra puede confundirse con el cielo en una total inversión de los tópicos de la normalidad. El disfraz y la máscara transforman a las personas en personajes. El murguista ¿puede quitarse ese maquillaje? ¿qué hay detrás del antifaz?
Murga Madre evoca y se cuestiona hacia el interior. Desmonta el mundo carnavalero con su lenguaje propio (se discute por discutir) y su pintoresquismo (la luna y la noche para el murguista, el día de los fallos, la competencia, la relación con el barrio, las borracheras..), sin perder de vista la comicidad en su planteo. Toja coloca la risa en el centro de la fiesta enfatizando lo grotesco en varias de las situaciones. El texto está plagado de juegos de palabras ingeniosos: “desafinado, desmaquillado, desmotivado, desalmado, deshumanizado” , es que según la visión carnavalesca del mundo “el individuo parecía dotado de una segunda vida que le permitía establecer nuevas relaciones, verdaderamente humanas, con sus semejantes. La alienación desaparecía provisionalmente. El hombre volvía a sí mismo y se sentía un ser humano entre sus semejantes”[2]
La voz se hace presente como parte del alma del carnaval y del espectáculo. Las canciones escritas por Routin y arregladas musicalmente por Lombardo en diversos registros, nos trasladan desde el cuplé hasta la noche de fallos. La presentación en el Teatro Solís se realizó con la participación de los músicos en vivo, por única vez para la grabación del DVD.
Filmar el teatro
Jorge Dubatti define la naturaleza del lenguaje teatral en el convivio y en el acontecimiento aurático, siguiendo las teorías de Walter Benjamin. En ese sentido, el teatro es encuentro de presencias, sin intermediarios tecnológicos.”En tanto convivio, el teatro no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes ópticas ni incluido en Internet o chateado, no admite ser enlatado ni enfrascado, y en consecuencia no puede ser mercantilizado. Afirma la cultura in vivo contra la cultura in vitro”.[3]
El teatro filmado pierde su capacidad aurática para ganarle al tiempo y perdurar, deja de ser un acontecimiento efímero para transformarse en registro invariable. De alguna forma, aquello que podría ser irrecuperable, sólo transmitido mediante la palabra y la memoria, se retiene desde un único punto de vista. El registro de Murga Madre para este DVD es el resultado de una selección de planos, de la búsqueda visual desde un único punto de vista, que nos permite evocar materialmente el acontecimiento teatral que fue. La filmación no es teatro, es sólo su registro mecánico, pero le permite escapar a la muerte, siendo el testigo de su perduración.
[1] Bajtín, Mijaíl. La cultura popular en la edad media y en el renacimiento: el contexto de Francois Rabelais.
[2] Idem
[3] Dubatti, Jorge. Teatralidad y cultura actual: la política del convivio teatral.
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